En el marco de las Mesas de Presentación de Trabajos Profesionales de la Semana de la Arquitectura en Uruguay (SARQ) 2026, la arquitecta Amalia Zinger presentó Accesibilidad cognitiva: vivienda, educación, trabajo y ciudad, un trabajo que propone revisar de qué manera las condiciones del entorno construido influyen en el bienestar y la vida diaria de quienes lo habitan. La actividad reunió cerca de treinta propuestas que muestran la variedad de la práctica arquitectónica contemporánea.
Una dimensión que no siempre se explicita
Según informa la Sociedad de Arquitectos del Uruguay, la propuesta de Zinger enfoca una dimensión de la accesibilidad que no suele aparecer de manera explícita durante el proceso de diseño: la experiencia cognitiva y sensorial de los habitantes. Iluminación, acústica, circulaciones, equipamiento y organización de los ambientes son algunos de los puntos que aborda. Aunque puedan parecer aspectos menores, su combinación puede volver un espacio más fácil de usar o convertirlo en una barrera. Pensar la accesibilidad cognitiva implica atender no solo a las condiciones físicas de un lugar, sino también a cómo se percibe, se recorre y se utiliza, considerando que las necesidades de las personas son diversas.
El detalle y el usuario como claves de proyecto
Zinger señaló que la accesibilidad cognitiva exige considerar con mayor cuidado dimensiones que habitualmente ya se tienen en cuenta, como la funcionalidad, el acondicionamiento acústico y lumínico, el uso del espacio, las circulaciones y el mantenimiento. También subrayó la importancia de comprender al usuario, porque las necesidades y dificultades de las personas son muy distintas: lo que para muchos resulta aceptable, para otros puede ser intolerable. Mencionó que las circulaciones entreveradas, angostas y con obstáculos son un ejemplo de decisión pequeña que puede marcar una diferencia significativa, y relató que ella misma revisa con detalle la circulación alrededor de la cama al elegir un apartamento para una estadía.
Ampliar las preguntas que orientan el diseño
La propuesta invita a ampliar las preguntas que orientan el diseño arquitectónico: no basta con evaluar si un espacio funciona en términos generales, también hay que preguntarse para quién funciona y en qué condiciones. Incorporar esta perspectiva supone reconocer que los espacios no se experimentan de la misma manera y que muchas barreras pueden prevenirse si se consideran desde el comienzo. El trabajo plantea así que la variedad de personas que usan los distintos ámbitos debe formar parte de las decisiones de proyecto.




