Ubicada en una cota elevada de las colinas de Eola, cerca de Salem, esta casa de campo responde a la necesidad de una familia joven de un espacio para desconectarse de la rutina, sin resignar confort ni funcionalidad. El proyecto destaca por su diseño sostenible y la fuerte conexión entre interior y exterior, inspirado en la arquitectura japonesa.

Integración con el entorno y ubicación estratégica

La vivienda se emplaza estratégicamente en lo alto de las colinas, dominando un entorno con montañas al este y viñedos al oeste. Esto genera una sensación de aislamiento y calma, reforzada por un camino sinuoso de casi un kilómetro que conecta la casa con el área productiva del campo, funcionando como transición gradual hacia el ámbito doméstico.

Diseño inspirado en la arquitectura japonesa

Ueda Design Studio diseñó la casa siguiendo principios japoneses que priorizan la relación interior-exterior. La vivienda combina espacios íntimos con áreas amplias y abiertas, organizando la vida cotidiana de sus habitantes en un esquema que equilibra refugio y uso eficiente del espacio.

Materialidad y conceptos constructivos orientados a la sostenibilidad

Construida con materiales simples como madera, cemento y vidrio, la casa presenta un ambiente integrado de estar, comedor y cocina de 743 m² con grandes cerramientos acristalados que maximizan la entrada de luz natural y ofrecen vistas panorámicas. El piso de cemento y el techo de madera se extienden hacia el exterior, creando continuidad espacial y resaltando la plataforma habitable inmersa en el paisaje, reflejando una forma de habitar consciente y en armonía con la naturaleza.