Un nuevo libro reconstruye más de siete décadas de desarrollo nuclear argentino, desde un fracaso inicial hasta la consolidación de una estructura científica y tecnológica capaz de diseñar y exportar reactores. Se trata de ‘La construcción de un programa atómico en la periferia’, escrito por el físico argentino Mario Mariscotti y publicado por Eudeba. El relato comienza a fines de los años 40, cuando un científico...
Contexto del proyecto
Un nuevo libro reconstruye más de siete décadas de desarrollo nuclear argentino, desde un fracaso inicial hasta la consolidación de una estructura científica y tecnológica capaz de diseñar y exportar reactores. Se trata de ‘La construcción de un programa atómico en la periferia’, escrito por el físico argentino Mario Mariscotti y publicado por Eudeba.
El relato comienza a fines de los años 40, cuando un científico austríaco convenció al gobierno argentino de que había logrado la fusión nuclear controlada. En 1951 se anunció el supuesto éxito en instalaciones construidas en la isla Huemul, frente a Bariloche. Sin embargo, una comisión de expertos revisó los experimentos en 1952 y concluyó que las afirmaciones carecían de sustento. El proyecto fue clausurado.
Alcance de la obra
De aquel fracaso surgió la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), creada en 1950, que reunió científicos, formó especialistas y abrió laboratorios. En 1955 nació en Bariloche el Instituto Balseiro, mediante un convenio con la Universidad Nacional de Cuyo. En enero de 1958 entró en funcionamiento el RA-1, el primer reactor nuclear experimental de América Latina.
El autor reconstruye esta historia a lo largo de 624 páginas, basándose en archivos, documentos y testimonios, además de su propia experiencia: es doctor en Física Nuclear por la UBA y trabajó 28 años en la CNEA, donde dirigió Investigación y Desarrollo. También presidió la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y fue el primer presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
Impacto esperado
El otro protagonista central del libro es INVAP, empresa creada formalmente en 1976 a partir del programa de investigación aplicada iniciado en el Centro Atómico Bariloche durante los años 70. Con el tiempo, desarrolló reactores de investigación para Argelia, Egipto y Australia, y extendió sus capacidades hacia satélites, radares y medicina nuclear.
El libro plantea, en definitiva, una reflexión sobre cómo un país periférico logró formar científicos e ingenieros y sostener instituciones durante décadas mediante la inversión sostenida en conocimiento propio.




