
31/08/2025 l Tendencias
En segundo término, la **logística y la conectividad multimodal** experimentan una reconfiguración profunda. La inversión en corredores bioceánicos, la modernización de puertos con tecnologías de automatización avanzada y la recuperación o construcción de redes ferroviarias de carga son ejemplos palpables. La optimización de las cadenas de suministro globales, evidenciada por la necesidad de diversificar rutas y reducir tiempos, impulsa proyectos como el Corredor Ferroviario Central en Uruguay o la expansión de capacidad en puertos clave del Pacífico y el Atlántico. Científicamente, esto implica el uso intensivo de IoT para la trazabilidad, sistemas de gestión portuaria inteligentes y análisis predictivo para la optimización de flujos. El impacto laboral se traduce en la necesidad de especialistas en logística 4.0, operadores de maquinaria automatizada, ingenieros de transporte y gestores de proyectos con experiencia en BIM (Building Information Modeling).
Finalmente, la **infraestructura de energía renovable y resiliencia hídrica** emerge como un pilar ineludible. Grandes parques eólicos y solares, como los que se proyectan en el norte de Chile y Argentina, junto con iniciativas de hidrógeno verde en la Patagonia o en el noreste brasileño, no solo buscan la descarbonización, sino la autonomía energética. Paralelamente, la gestión inteligente del agua, con plantas desalinizadoras de alta eficiencia energética y sistemas de monitoreo de redes hídricas, adquiere relevancia ante los desafíos climáticos. Este segmento demanda científicos de materiales para nuevas celdas fotovoltaicas, ingenieros de procesos para producción de hidrógeno verde, hidrólogos con conocimientos en modelado predictivo y técnicos especializados en mantenimiento de infraestructuras verdes. La perspectiva internacional es clara: países como Alemania y Japón invierten activamente en el desarrollo de tecnologías de hidrógeno verde y sistemas de gestión hídrica avanzada, generando una transferencia de conocimiento y una demanda de estándares globales que la región debe adoptar.
En suma, las proyecciones a corto plazo indican una consolidación de estos ejes infraestructurales. Si bien persisten desafíos en la financiación y en la articulación de políticas públicas estables, la tendencia global y la creciente necesidad de eficiencia y resiliencia impulsan estos desarrollos. La formación y capacitación de una fuerza laboral adaptada a estas nuevas exigencias técnicas y digitales será determinante para que América Latina no solo construya su futuro físico, sino que también cimente su prosperidad socioeconómica en la década venidera.