El Mandato BIM en Obra Pública: Desafíos Legales en el Horizonte
Las entidades públicas, por su parte, se enfrentan al imperativo de capacitar a su personal no solo en el uso de las herramientas, sino primordialmente en la interpretación y exigencia de los entregables BIM, además de adaptar sus procesos internos de fiscalización, recepción de obras y gestión de activos. Para las empresas constructoras y los estudios de arquitectura e ingeniería, la adecuación no es meramente tecnológica; implica una revisión exhaustiva de sus estructuras contractuales, sus pólizas de seguro y sus estrategias de gestión de riesgos. La propiedad intelectual de los modelos, la confidencialidad de la información y la gestión de las múltiples versiones de los datos se convierten en puntos críticos que deben ser abordados con precisión legal desde el inicio de cada proyecto, a fin de mitigar futuros conflictos.
Mirando al corto plazo, se vislumbra una intensificación en la fiscalización del cumplimiento de los requisitos BIM en las licitaciones públicas. Aquellos actores que no logren alinear sus procesos y capacidades con estas nuevas exigencias normativas correrán el riesgo tangible de quedar excluidos de un segmento crucial del mercado de obra pública. La estandarización de los protocolos de entrega de información y la homologación de las competencias profesionales, respaldadas por marcos legales sólidos, serán vitales para evitar litigios costosos y garantizar la fluidez en la ejecución de los proyectos. La comunidad jurídica y técnica tiene el reto compartido de colaborar en la creación de guías claras y modelos contractuales adaptados que faciliten esta transición, anticipando posibles controversias y promoviendo una cultura de cumplimiento que impulse la modernización de la infraestructura regional sin sacrificar la indispensable seguridad jurídica de todas las partes involucradas.
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