El Precio Silencioso del BIM Extendido
No es casualidad que hoy en día hablemos más de ‘gestión de talento digital’ que de ‘implementación de software’. La retrospectiva nos muestra que la adopción global de BIM 4D, 5D y 6D generó una brecha de habilidades colosal. Las firmas en Europa, Norteamérica y Asia Oriental fueron las primeras en sentir el impacto: una demanda explosiva por profesionales capaces de modelar no solo geometrías, sino también cronogramas, presupuestos y bases de datos para el ciclo de vida completo de un edificio. De repente, el modelador CAD tradicional se encontró obsoleto; el programador de proyectos necesitaba ser un experto en data; y el especialista en costes, un arquitecto de la información. La inversión en licencias de software y servidores palidecía frente al gasto necesario en capacitación intensiva, la rotación de personal cualificado y la frustración de aquellos que, ante la imposibilidad de adaptarse rápidamente, vieron sus roles en riesgo. Fue un ‘sálvese quien pueda’ profesional, donde la lealtad y la experiencia acumulada por años se vieron superadas por la urgencia de dominar una nueva suite de herramientas. Esto creó un mercado laboral tensionado y, en muchos casos, una cultura de estrés y autoaprendizaje forzado dentro de las organizaciones.
Desde nuestra ventana de 2025, es evidente que el mayor éxito de estas tecnologías no reside en la potencia de sus algoritmos, sino en la capacidad de las empresas para invertir genuinamente en su gente, fomentando una cultura de aprendizaje continuo, empatía y adaptabilidad. El hardware y el software son herramientas; el verdadero constructor sigue siendo el ser humano, y olvidarlo es el mayor riesgo.
Noticias relacionadas
AR
CL
UY












