La falta de profesionales cualificados en oficios como electricidad, albañilería y fontanería se ha convertido en un problema extendido en España, según relata un electricista de 38 años que vive esta situación a diario. ‘Tenemos un problema y gordo con los oficios: electricistas, albañiles, fontaneros… no hay’, afirma. La escasez se refleja en su propia agenda: mantiene una lista de espera de varias semanas y en...

Contexto del proyecto

La falta de profesionales cualificados en oficios como electricidad, albañilería y fontanería se ha convertido en un problema extendido en España, según relata un electricista de 38 años que vive esta situación a diario. ‘Tenemos un problema y gordo con los oficios: electricistas, albañiles, fontaneros… no hay’, afirma.


La escasez se refleja en su propia agenda: mantiene una lista de espera de varias semanas y en ocasiones debe rechazar trabajos por falta de disponibilidad. Según explica, el origen del problema no está en la formación, ya que considera que ‘hay más gente formada que nunca’. La dificultad aparece, en cambio, en el momento de dar el salto a la profesión: ‘Faltan ganas’, señala, apuntando a una brecha entre quienes se forman y quienes finalmente deciden dedicarse a estos oficios.

Alcance de la obra

A esto se suma un factor económico. Según el electricista, las empresas y autónomos del sector no pueden ofrecer salarios altos debido a la carga impositiva que soportan, lo que dificulta atraer nuevos trabajadores.


Otro obstáculo mencionado es la competencia de profesionales que operan sin estar dados de alta, un fenómeno que, según indica, es especialmente frecuente en electricidad. ‘Es imposible competir contra eso cuando alguien no está dado de alta’, sostiene.

Impacto esperado

Finalmente, advierte sobre la presión de grandes compañías que, gracias a su capacidad económica, ingresan al mercado con precios muy por debajo de los que puede ofrecer un profesional independiente, llegando a diferencias de cientos de euros por el mismo servicio.


La combinación de escasez de mano de obra, dificultades salariales, competencia irregular y presión de grandes empresas configura, según este testimonio, un escenario cada vez más complicado para los oficios tradicionales.