A los 19 años, Gisela Forystek tenía planeado alquilar, pero junto a su padre, arquitecto y maestro mayor de obra, emprendió la construcción de su propia casa desde cero, logrando avances significativos durante cinco años mediante autoconstrucción y difusión en redes sociales.
El inicio del proyecto y la rutina de trabajo
El proyecto comenzó bajo la tutela técnica de su padre, con jornadas arduas de trabajo que incluían madrugadas diarias durante dos años. Su presupuesto absorbió el 90% de sus ingresos, permitiéndole avanzar sin contratar mano de obra externa y mantener los costos bajo control.
Primer desafío y creación de una comunidad digital
El primer trabajo completamente autónomo fue la instalación del baño, incluyendo porcelanatos y plomería, aprendidos a través de tutoriales en YouTube. Este logro la motivó a documentar todo el proceso en Instagram (@construyendocongigi), obteniendo amplia repercusión con millones de reproducciones y más de 170.000 seguidores.
Impacto y significado de la autoconstrucción
La experiencia de Gisela refleja un fenómeno creciente de personas, especialmente mujeres, que optan por realizar refacciones y construcciones propias apoyándose en contenido digital. A cinco años, solo le resta finalizar el living con cocina integrada para mudarse definitivamente, demostrando que la autoconstrucción con orientación técnica es una alternativa viable frente al alto costo de la vivienda.




