
31/08/2025 l Obra pública
En este contexto analítico, la obra pública en Argentina ha tomado la delantera con programas ambiciosos. El ‘Plan Nacional de Infraestructura Geriátrica’ ha impulsado, en los últimos dos años, la construcción y remodelación de 30 nuevos centros diurnos y 10 residenciales de alta complejidad, con una inversión total que supera los USD 300 millones. Estos proyectos no solo apuntan a la cantidad, sino también a la calidad, incorporando principios de diseño gerontológico avanzado. Se busca crear entornos que promuevan la autonomía, la seguridad, la estimulación cognitiva y la interacción social, con especial énfasis en la accesibilidad universal, la iluminación natural y la integración de espacios verdes terapéuticos.
Otros países del Mercosur también muestran un dinamismo notable. Brasil, con su vasta extensión territorial, ha implementado un modelo de descentralización de la atención, fomentando proyectos locales con cofinanciamiento federal y estadual, alcanzando un incremento del 20% en su capacidad instalada de centros para adultos mayores en los últimos tres años. Uruguay, por su parte, se destaca por sus innovadores modelos de residencias integradas a la comunidad, que priorizan la cercanía familiar y los servicios de apoyo a domicilio, complementados por infraestructura pública de pequeña y mediana escala. Paraguay, aunque con un ritmo más conservador, ha comenzado a articular sus primeros planes maestros de infraestructura para la tercera edad, reconociendo la urgencia demográfica.
Los desafíos constructivos y de gestión son múltiples: desde la disponibilidad de terrenos aptos y bien ubicados hasta la necesidad de cuadrillas especializadas en arquitectura asistencial y gerontológica. La formalidad en los procesos de licitación y ejecución, junto con la transparencia en la asignación de recursos, son pilares para el éxito de estos proyectos. Además, la tendencia actual apunta a la adopción de modelos de Asociaciones Público-Privadas (APP) para agilizar la inversión y la operación, atrayendo capital y expertise del sector privado sin perder el foco en el bienestar social. Desde Arquitecturar, enfatizamos que esta coyuntura no solo representa una obligación moral, sino una oportunidad estratégica para el desarrollo de la industria de la construcción, impulsando la especialización, generando empleo calificado y reafirmando el compromiso de nuestra región con sus ciudadanos más experimentados.