
31/08/2025 l Arquitectura
La extensa y compleja topografía chilena, con sus valles transversales, la Cordillera de los Andes y una costa interminable, presenta un verdadero rompecabezas logístico. La importación de ciertos insumos clave, que complementan la producción local, requiere una planificación de transporte multimodal eficiente, desde los puertos de Valparaíso o San Antonio hasta los centros de distribución regional. Las variaciones climáticas extremas a lo largo del país también dictan requerimientos específicos de almacenamiento y manipulación, desde la protección contra la humedad en el sur hasta la resistencia a altas temperaturas en el norte.
Empresas especializadas ya están invirtiendo en la optimización de sus cadenas de frío y bodegaje inteligente, conscientes de que un retraso o un manejo inadecuado no solo impacta en los plazos de obra, sino en la performance final del sistema de aislamiento. La estandarización de procesos y la capacitación de mano de obra para la instalación correcta de estos sistemas son otros frentes abiertos, proyectándose un boom en certificaciones y especializaciones técnicas. En definitiva, la ruta hacia edificios más eficientes en Chile pasa tanto por la elección del material adecuado como por la capacidad de hacerlo llegar, íntegro y a tiempo, a cada obra, consolidando así un desafío logístico que es, a su vez, una gran oportunidad para el sector.