La construcción en Argentina atraviesa una crisis silenciosa de mano de obra: pese a la continuidad en las obras y reformas, hallar trabajadores capacitados para cubrir puestos básicos se vuelve una tarea cada vez más compleja, según el empresario Cristian Lara.

Escasez de personal y motivación laboral

Cristian Lara, fundador de una empresa de reformas, describió la dificultad para encontrar peones competentes, comparándola con "buscar una aguja en un pajar". Además de la baja disponibilidad de candidatos, existe un problema en la motivación laboral, donde algunos trabajadores no asumen responsabilidades en obra, generando frustración en los oficiales, que perciben una carga desproporcionada respecto a quienes realizan tareas menos especializadas.

Condiciones salariales y responsabilidades

Actualmente, el convenio contempla un salario neto aproximado de 1.800 euros para un oficial de primera categoría, con un máximo de 2.400 euros incluyendo horas extras. Sin embargo, esta remuneración no siempre es percibida como adecuada frente a la responsabilidad y exigencia física que demandan los cargos especializados en obra.

Falta de relevo generacional y pérdida de atractivo

El sector enfrenta un problema estructural debido a la cercanía a la jubilación de muchos trabajadores experimentados y a que los jóvenes prefieren empleos digitales o menos demandantes físicamente. Las condiciones laborales, como jornadas extendidas y exposición a inclemencias climáticas, han disminuido el atractivo del sector en comparación con otras áreas.

Oficios más demandados y estrategias empresariales

Entre las profesiones más requeridas figuran albañiles, electricistas, plomeros, soldadores, techistas, carpinteros y operadores de maquinaria pesada. Para afrontar esta situación, algunas empresas optan por consolidar equipos estables y desarrollar programas de capacitación interna que permitan formar nuevos perfiles desde adentro.