Según la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), la actividad del sector está en baja debido a la casi total ausencia de proyectos financiados por el Estado nacional, lo que no logra ser compensado por la inversión privada. Esta situación afecta la cadena de valor y el empleo formal en la industria.
Contracción del sector y pérdida de empleos
Entre mediados de 2023 y 2024, el sector de la construcción perdió alrededor de 120.000 puestos de trabajo directos, equivalentes al 30% de la mano de obra. Paralelamente, la actividad global de la construcción descendió un 25%. Esta caída se vincula con las políticas de búsqueda de equilibrio fiscal que afectan un rubro intensivo en empleo y altamente dependiente de la inversión en infraestructura pública.
Desigual dinamismo regional y debilitamiento de la obra pública
Mientras que provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza muestran cierto dinamismo en desarrollos privados, esto no compensa la paralización de proyectos financiados con fondos nacionales. La falta de obra pública ocasiona un quiebre en la cadena de valor que involucra constructoras, subcontratistas y proveedores, restringiendo la capacidad del sector para sostener el empleo formal.
Créditos hipotecarios y mercado inmobiliario sin impulso suficiente
La reactivación de los créditos hipotecarios aún es inicial y limitada, insuficiente para dinamizar la construcción privada de viviendas. El mercado inmobiliario permanece estable pero sin un flujo significativo de proyectos que pueda equilibrar el retroceso de la obra pública en términos de ocupación y volumen de trabajo.
Impacto de políticas de apertura de importaciones
La Cámara alerta que la política de apertura de importaciones, centrada en reducir costos para el consumidor, no considera sus efectos negativos en el empleo industrial y de la construcción. Destacan la necesidad de proteger a las empresas eficientes del sector que operan en un contexto económico volátil y con caída de la demanda interna.



